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jueves, 17 de mayo de 2012

LA HISTORIA DEL CONDADO DE ALASTAYA

El título nobiliario de Conde de Alastaya fue entregado el 10 de octubre de 1769 por el Rey Carlos III a don Ignacio Nieto y Roa, quien era previamente Vizconde de Altagracia. Al entregarle tal título, le reconoce la potestad de usarlo y entregarlo en herencia, y de que se le reconozca todas las honras, franquezas, libertades, exenciones, preeminencias, gracias y demás ceremonias propias de quienes ostentan dicho título. Como era costumbre desde el reinado de Felipe IV, Nieto y Roa debió dejar de utilizar el título de vizconde. Ignacio Nieto y Roa era hijo de Francisco Nieto Penaloza y María Roa y Carbajal y fue el primero de tres hermanos, siendo los otros Antonio y Bárbara. En su vida pública llegó a ser Teniente Coronel de Milicias y Coronel del Regimiento de Infantería de Moquegua. Ignacio fallece sin dejar descendencia y en su testamento deja expresa constancia que lega a su hermano Antonio el Mayorazgo y el título de Conde. Le entrego además todo su patrimonio: haciendas de vina y estancias en Moquegua y olivos en el valle de Alastaya, además de once esclavos negros entre otras pertenencias, dejando claro que no estas propiedades no las podía vender, trocar ni cambiar y que a su muerte estas pasen a sus hijos y nietos con preferencia del varón sobre la mujer. El 2 de setiembre de 1776, mediante una Real Carta fechada en San Ildefondo, se le ratifica a Antonio el título obtenido de su hermano. Antonio tuvo cuatro hijas con Nicolasa Nieto y Fernández Maldonado, siendo la mayor de ellas, María Gregoria Nieto y Nieto quien recibe por testamento del 27 de abril de 1802. A la muerte de su padre ocurrida el 24 de agosto de 1803, María toma posesión del condado y luego, al trasladarse a vivir a La Paz, lleva consigo este título. María Gregoria Nieto de Rojas fallece en la Paz el 24 de mayo de 1884 a la edad de 88 anos y la posesión del título fue motivo de una disputa judicial entre Josefa Rosa Landarrari, hija adoptiva de Gregoria y la sobrina carnal de Manuela Sáenz de Tejada y Nieto quien argumentaba que tras el fallecimiento de su madre Clara Nieto de Sáenz de Tejada, le correspondía los derechos del título y del mayorazgo. La Suprema Corte de Justicia de Bolivia sentenció que Josefa Rosa no había sido hija legítima de Gregoria mientras que los tribunales peruanos fallaron que Manuela Sáenz de tejada y Nieto era la legítima sucesora tanto por muerte de su tía María Teresa Nieto, segunda hija del II Conde de Alastaya como de su hijo legítimo don Santiago De La Flor y de su madre María Clara Nieto de Sáenz de Tejada, a quien sucedía en calidad de hija mayor. Con el avance de la República, muchos títulos nobiliarios desaparecieron, siendo uno de ellos el Condado de Alastaya. En segundas nupcias Francisco Nieto Penaloza casó con Elena Hurtado de Mendoza y Zapata con quien tuvo cinco hijos: Vicente, Mariana, Francisco, Manuela y Juana Nieto Hurtado Zapata. De ellos, Francisco llegaría a ser padre del Gran Mariscal Domingo Nieto Márquez. Información: Edwin Adriazola. "Domingo. El Nieto que llegó a Gran Mariscal" Alfonsina Barrionuevo. "La herencia del Conde de Alastaya" Isabel Zizold. "Historia del Mayorazgo de Alastaya en Moquegua"

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