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jueves, 8 de marzo de 2012

EL CENTRO HISTORICO DE ILO


Definir un patrimonio arquitectónico tienen que ver con diversos factores, entre ellos, antigüedad de las construcciones, estilos arquitectónicos, significación histórica, materiales de construcción, estructura consolidada en la que se encuentran, etc.
Antes de 1868 el pueblo de San Gerónimo de Ilo se ubicaba en la margen izquierda del río Osmore, pero el maremoto del 13 de agosto de ese año obligó a reubicar el poblado en la bahía de Pacocha. En 1871 Juan Francisco Balta colocó la primera piedra del templo de San Gerónimo y de la estación del ferrocarril Ilo-Moquegua y una Comisión de Sitios se encargaba de repartir los nuevos lotes entre las familias reubicadas. Nacía así el nuevo pueblo de Ilo.
La nueva ciudad se diseñó a partir de la plaza de la Recoba, y de las bodegas ya existentes (como la de los Gambetta) y otras edificaciones como la casa de la familia Chocano Wherle y Malatesta. Esta fue la base del actual centro histórico y monumental de Ilo.
Rosa Bustamante escribe: “La arquitectura histórica de Ilo se caracteriza por el uso de muros anchos de adobe y también de quincha en las casas mas tempranas y por el uso de madera de lastre en las más tardías… existen pocas construcciones con paredes de “entablado a la intemperie”, que consiste en la superposición de las tablas colocadas horizontalmente… Son típicos los techos cuyas armaduras de madera tienen los hastiales truncados con entramado de caña y torteado de barro, siendo posteriormente remplazados con cubiertas de chapas metálicas.” (Bustamante, Rosa. Estudio Catastro e inventario monumental del centro histórico de Ilo. 1971)
Podemos identificar diferentes formas en este centro monumental: a) la casa urbana, b) los complejos familiares, como la casa Malatesta o lo que queda de ella (esquinas pichincha, Miramar, pasaje Malatesta), el complejo Gambeta (en la calle Abtao, esquina 2 de mayo, esquina Mirave), la casa de la familia Chocano (Abtao esquina Ayacucho) o la casona ubicada entre las esquinas de las calles Zepita, 28 de julio y Abtao, c) las bodegas ubicadas frente al mar de amplio espacio y de techo con doble jamba y ventilación lateral.
Parte integrantes de este patrimonio son los balcones, muchos de los cuales se mantienen en buen estado, tal como se puede apreciar en el contorno de la plaza Grau. De igual manera en algunas casas se pueden ver los corredores. Sobre las ventanas de las fachadas algunas casas conservan las rejas de fierro forjado que documentan la tradición arquitectónica de la ciudad desde fines del siglo XIX.
Lamentablemente este patrimonio no ha merecido la atención de entidades oficiales o privadas; su estado es, en algunos casos, ruinoso y en otros está descuidado, lo que no permite incorporarlo como parte de los atractivos turísticos locales, perdiéndose un rico filón. Subsisten, sin embargo, como tales el templo de San Gerónimo, algunas casonas y la glorieta del muelle que junto a éste forman un complejo de los pocos que la ciudad ha intentado conservar para el turismo y que se ha convertido en figuras emblemáticas de la ciudad.

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